El juicio por el desencuentro del escultor Andrés Nagel y el Ayuntamiento de Amorebieta quedó visto para sentencia con dos certezas y un interrogante. Entre las primeras, parece claro que la rotonda donde está la obra objeto de la polémica será transformada por completo, una reforma urbanística que, tal y como está hoy planteada, obligaría a cambiar de sitio la escultura en contra del criterio del artista. Faltaría por resolver la incógnita de la nueva ubicación, algo sin respuesta todavía, porque lo del traslado está ya previsto sobre el papel. De hecho, el proyecto de ejecución, en manos de la Alcaldía desde enero de este año, contempla el desmontaje de la creación artística, los medios para hacerlo y su mudanza a un lugar aún por determinar. Hasta la maniobra está presupuestada: 1.994,91 euros. Si esto se puede llevar a cabo o no está en manos del titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, Edmundo Rodríguez Achútegui, el mismo que instruyó el 'caso Calatrava'. Como ocurrió con éste, la sentencia de Amorebieta podría ver la luz en el plazo de un mes, en un fallo que debería decantarse por alguno de estos argumentos: el mantenimiento de la escultura en su sitio, como exige Nagel por respeto al derecho de autor, o la autorización a un posible cambio por necesidades del municipio, ya que el Consistorio quiere reformar la zona.
En cualquier caso, las partes enfrentadas en el litigio -Nagel como demandante y Ayuntamiento de Amorebieta como demandado- evitaron profundizar en la jerarquía entre interés público e integridad de la obra artística. El abogado del escultor, Eliseo Martínez, aseguró que este apartado no es como el 'caso Calatrava' porque la reforma de la rotonda donde está la pieza 'no justifica' llevársela a otro sitio. Además, dijo, el valor de la escultura es estético, y no funcional como un puente. 'Interés público sería si por aquí va a pasar el AVE. Pero no lo es un proyecto de 'tranquilización' del tráfico de Amorebieta', advirtió el letrado.
El asesor del Consistorio zornotzarra, Félix Mercado, negó la mayor. Aseguró que 'no se ha adoptado una decisión' sobre el traslado y menos, sobre la eventual nueva ubicación de la obra. 'El interés público se podrá confrontar con el derecho moral del artista cuando el Ayuntamiento confirme' si hay cambio de ubicación, dijo Mercado, quien apuntó que la Corporación tiene de plazo hasta 2012 para afrontar esa determinación.
Las partes, que se ayudaron del testimonio ofrecido por Nagel y el alcalde, David Latxaga en entrevistas a Punto Radio, resumieron así sus tesis. La defensa del escultor afirmó que 'existe el temor fundado' a que la obra sea trasladada, máxime cuando los arquitectos contratados por el Consistorio para reordenar la rotonda presupuestan ya el desmontaje. El abogado de la Alcaldía alegó que este plan urbanístico está 'sometido a cambios', que 'nada está cerrado' todavía.