Los daños causados por las bombas que explotaron la madrugada de ayer en la sede del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral (Osalan) de San Sebastián "son mayores de lo que en un principio parecía", aunque aún se desconoce "la cuantía de los destrozos" ha informado hoy el Gobierno Vasco. Según la Consejería de Justicia, Empleo y Seguridad Social, de la que depende Osalan, todavía está en marcha el proceso de evaluación de los daños, que en un primer momento parecían escasos pero que superan lo previsto inicialmente, después de que técnicos de este departamento hayan podido acceder al interior para comprobarlo.
La Consejería que dirige Joseba Azkarraga ha explicado en una nota que "la zona más afectada se encuentra en la parte baja, en el espacio destinado a los archivos, en cuyo exterior estaban colocados los artefactos".
A la espera de poder realizar una inspección más minuciosa, se ha constatado además "el derrumbe parcial del techo y de parte del muro", mientras que "las puertas han sido arrancadas, y los numerosos cascotes y cristales impiden, de momento, acceder a los garajes para comprobar su estado".
En la primera planta, donde se encuentra la administración, "hay varios boquetes y una de las vigas ha sido dañada. También en esta zona, han sido arrancadas las puertas y varias ventanas", aclara el comunicado.
Además, en el segundo piso del edificio, "los despachos de los técnicos han quedado de momento inutilizados" y en el tercero, donde se encuentra la biblioteca, "también hay importantes desperfectos en las ventanas".
Finalmente, en la zona de la planta baja, "se ha hundido parte del techo del túnel de metacrilato que conecta con la parte nueva de las instalaciones", precisa el escrito del Gobierno Vasco.
Está previsto que hoy las dependencias afectadas permanezcan cerradas, mientras que el próximo lunes Joseba Azkarraga y el director general de Osalan, Ignacio Murgia, acudirán por la mañana a las instalaciones para conocer la situación en la que realmente ha quedado el edificio tras el atentado de ayer.
Azkarraga y Murgia ya estuvieron horas después de la explosión de las bombas en la sede donostiarra de Osalan, pero no pudieron acceder al interior ya que el área todavía estaba acordonada por la Ertzaintza. Por el momento, se desconoce cuándo las instalaciones podrán recuperar la normalidad.