VIZCAYA - (BILBAO) - Con motivo del Día Internacional de la Enfermería que anualmente se celebra el 12 de mayo, el Colegio de Enfermería de Bizkaia ha programado una conferencia sobre desgaste profesional en la enfermería, impartida por José Carlos Mingote, psiquiatra y coordinador del Plan de Atención Integral al Profesional Sanitario Enfermo (PAIPSE) de la Comunidad de Madrid. Durante la misma, Mingote advirtió que el 10 por ciento de los enfermeros más de 240.000 en todo el Estado y 7.000 en Bizkaia, sufren desgaste profesional. Además, indicó que entre un 20 y un 30 por ciento de los profesionales de enfermería acaban sufriendo cuadros moderados o leves de este trastorno.
Ante esta situación, la presidenta del Colegio de Enfermería de Bizkaia, M.ª José García Etxaniz, puso de manifiesto la cada vez más necesaria implantación en todo el País Vasco de un Plan Integral de Atención al Profesional Sanitario Enfermo, al igual que ocurre en otras Comunidades Autónomas, de forma que acoja a todo el personal de enfermería. En este sentido, afirmó que, además de ser el colectivo más numeroso de la sanidad, una de las causas principales de desgaste profesional viene derivada de que la enfermería es la primera línea de contacto del paciente con la asistencia sanitaria y la que más cerca y más tiempo pasa con éste y su familia.
Siguiendo con las causas de esta erosión profesional en el colectivo enfermero, José Carlos Mingote presentó varios tipos de factores. Así, entre los aspectos organizacionales apuntó el estrés del rol de enfermera, relacionado con la sobrecarga de trabajo, los problemas generados por la demanda de atención inmediata por parte de pacientes y familiares y la imposibilidad por parte del colectivo enfermero de adoptar la totalidad de las decisiones sanitarias que éstos piden. También señaló otros aspectos como los conflictos y discusiones con pacientes, familiares y otros miembros del equipo de salud, la pérdida de prestigio social de los profesionales sanitarios, y el trabajo nocturno o a turnos rotatorios.
El experto indicó que en la enfermería hay dos momentos en los que es más probable la aparición del desgaste profesional. El primero se da al salir de la universidad cuando en muchas ocasiones el personal de enfermería recibe como primer destino los servicios de urgencias y unidades de vigilancia intensiva, donde están en contacto permanente con el dolor y la muerte. El segundo, suele aparecer a los 35 ó 40 años, donde otros factores estresantes se van acumulando hasta provocar cuadros patológicos en el profesional.
Consecuencias
José Carlos Mingote distinguió entre las consecuencias que el desgaste profesional genera en el individuo afectado y los efectos que provoca en la organización y gestión sanitaria. Dentro del primer aspecto, afirmó que los enfermeros con alto desgaste profesional muestran cuadros de ansiedad, depresión y trastornos psicosomáticos.
Además, el experto señaló otra serie de síntomas, como el agotamiento emocional cuando el profesional pierde recursos emocionales para afrontar el trabajo, distanciamiento e insensibilidad del enfermero con respecto a sus pacientes y caída de la realización personal y de la autoestima.
Con respecto a los efectos que este trastorno tiene en el Sistema Nacional de Salud, se puso de manifiesto que la sobrecarga de trabajo deteriora la calidad asistencial, mientras que la adopción de medidas para prevenir el desgaste profesional es más rentable para el sistema que el coste total que generan las bajas, absentismo y costes de tratamiento derivados de estas patologías en los profesionales sanitarios. Se trata de una inversión en salud que ya se ha demostrado efectiva en términos de coste y de mejora del bienestar social, por lo que se hace aconsejable, por todas las personas implicadas, implantar las medidas correctoras necesarias.
También aludió a que para la prevención de estas situaciones es necesario un mayor trabajo de gestión de las libranzas y compensaciones, así como una mayor dotación de recursos humanos en las unidades que se ven más saturadas. La aplicación de medidas de este tipo mejoran la satisfacción del usuario, su seguridad y la de los profesionales que les atienden y, además, redundan en una mayor productividad de la plantilla.
Factores de resistencia al estrés. La resilencia.
El experto presentó al colectivo enfermero presente en la sala una serie de factores que pueden ser manejados de manera individual para hacer frente al desgaste profesional. Entre ellos, destacó la resilencia, como aquella capacidad del ser humano para vivir la dificultad como un estímulo que le ayude a superar las adversidades y a aprender cómo deben ser manejadas. Mingote apeló a los factores sanos de personalidad de todas la personas, entre los que se hallan la autoeficiencia o maestría, la inteligencia emocional, el optimismo, y las habilidades individuales para trabajar en equipo y afirmó que la mejor vacuna para el estrés es el aprendizaje.
En este sentido, los colegios profesionales desempeñan una importante labor de formación continuada de sus colegiados gracias a los cursos de control del estrés y de formación en aspectos científico-técnicos y en aspectos psicosociales, que sirven para hacer frente a los factores de desgaste y de estrés presentes durante el ejercicio profesional.
Premios de investigación enfermera
Los actos programados por el Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB) para el Día Internacional de la Enfermería en los que también estuvo presente Gloria Quesada Menéndez, directora del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, también incluyeron la entrega de los Premios Vicenta López Echevarría a Trabajos de Investigación Enfermera. La presente edición es la primera en recibir este nombre, propuesto por gran número de colegiados y aprobado por unanimidad por su Junta de Gobierno, como recuerdo en honor de la que fue una de sus más insignes presidentas, fallecida hace 2 años.
Asimismo, y dando relevancia al acto, se encontraron presentes en la sala los familiares de Vicenta López, representados por su esposo José María Antruejo y sus sobrinas, María José Galache y Diana Calvo, esta última como continuadora de la saga, pues es también enfermera.
Tal y como aseveró M.ª José García Etxaniz, presidenta del CEB, durante la entrega de galardones estos premios simbolizan la apuesta del Colegio por la investigación científica de enfermería. Ésta es una labor fundamental para la continua aportación y mejora de conocimiento basado en la evidencia científica, que fundamenta la enseñanza y práctica diaria de la profesión. No en vano, la de este año ha sido la XXI edición de estos premios.
En esta ocasión, en la que se reconocen los mejores trabajos de 2007, el primer premio ha recaído en el trabajo titulado Aplicación de los diagnósticos de enfermería en el ámbito de la salud laboral. Ejemplos de prescripción enfermera, realizado por Javier González Caballero. En el mismo, el autor recopila una serie de situaciones del campo de la salud laboral en la que los enfermeros, en el seno de sus competencias, realizan los diagnósticos de enfermería necesarios para el desempeño de sus funciones, incluyendo en algunos de ellos, según las circunstancias, la autorización y uso de medicamentos y productos sanitarios.
El segundo premio ha recaído sobre el trabajo llevado a cabo por Susana Marqués Andrés, titulado Hablando de las evidencias en salud mental. En él, la autora analiza con el tamiz de la evidencia científica las funciones que realiza en este importante campo la enfermería y, más concretamente, las enfermeras especialistas en salud mental.